Cómo el entorno transforma la arquitectura
Marcel House
Cliente
Ubicación
Categoría
Fotografía
Video
Mobiliario
Privado
Residencial
David Zarzoso
Marcel House:
Información del proyecto
El término “Costa Brava” fue acuñado por primera vez por el periodista Ferran Agulló en 1908, quien la describió como: «brava, sonriente, fantástica y dulce, modelada por las olas con el paso del tiempo como un alto relieve, bordada con suaves besos de calma con la paciencia de una monja para quien las horas, los días y los años no tienen significado». Con esta expresión trataba de capturar el paisaje abrupto y dramático que define gran parte de la costa de Girona. Con sus orillas rocosas y su mar intenso, la belleza de este territorio ha cautivado a poetas y escritores a lo largo de la historia.
– Palafrugell, Baix Empordà.
Por eso el paisaje se convierte en un elemento clave de la arquitectura: encarna una dualidad fascinante. La dureza de la piedra, firme e inmóvil, contrasta con la suavidad del mar, que busca incansablemente dejar su huella modelando el entorno de forma continua. Esta transformación constante es lo que hace que el paisaje sea dinámico y siempre cambiante.
Las plataformas de hormigón siguen la topografía natural, prolongando los contornos pétreos de la colina y definiendo el perfil de la vivienda. Aunque en un primer momento se perciben como elementos pesados y anclados al terreno, se transforman en planos flotantes, láminas aparentemente infinitas que se disuelven en el mar y el horizonte. La madera penetra en la vivienda reforzando esta conexión, como si el propio paisaje entrara y abrazara la arquitectura como parte de su entorno.
Marcel House es una arquitectura adaptativa y armónica que conecta el interior con el exterior, al ser humano con la naturaleza.
Fusionando la arquitectura con su paisaje
Abordando la arquitectura desde un enfoque de diseño
Toyo Ito dijo, “La arquitectura debe integrarse en el entorno, no diferenciarse de él». Aplicada al diseño de vivienda, esta idea permite crear una arquitectura coherente, consciente de su contexto y capaz de aprender de él. En Marcel House, este principio está presente a lo largo de todo el proyecto y de la experiencia que propone. Acceder a la vivienda se convierte en un recorrido de descubrimiento, que parte de un núcleo central, más contenido, donde se concentran los espacios privados, y avanza hacia zonas abiertas donde la arquitectura se funde progresivamente con el paisaje.
El paisaje como arquitectura
Marcel House es una arquitectura adaptativa y armónica que conecta el interior con el exterior, al ser humano con la naturaleza. Situada sobre un acantilado, se desarrolla en distintos niveles que dialogan con el lenguaje de la arquitectura y del paisaje circundante.
Cada elemento desempeña su papel con precisión, como en una obra teatral. Las plataformas de hormigón siguen las líneas topográficas como una extensión de la piedra de la colina, definiendo el perfil de la vivienda. A primera vista parecen robustas y pesadas, pero se transforman en planos flotantes, elementos infinitos que se funden con el mar y el horizonte. La madera acompaña la arquitectura, como si el paisaje pudiera entrar y ser aceptado como un elemento más del entorno. Finalmente, el vidrio diluye la separación entre ambos mundos.
El paisaje como arte
Hablamos de una relación de complementariedad entre arquitectura y paisaje, que se potencian mutuamente, con Marcel House actuando como escenario y sus “fondos” naturales. Desde el interior se ofrecen conexiones visuales constantes: cada plataforma, a distintos niveles, se relaciona con el terreno, los árboles y, finalmente, con el horizonte, el cielo y el mar.
Desde el interior se produce un efecto similar. Los elementos estructurales se liberan del frente y se concentran en la parte posterior, donde se utilizan de forma inteligente para crear vistas enmarcadas, como si fueran fotografías del paisaje. A medida que se recorre la vivienda, estos encuadres anticipan lo que se encuentra en el exterior.
Una terraza diseñada donde la materialidad integra de forma natural los distintos elementos.
La vivienda y el paisaje se funden, mientras la piscina parece prolongarse hacia el mar, reforzando la idea de la arquitectura como una extensión de la naturaleza.
Un espacio de estar abierto donde la arquitectura enmarca el mar. Grandes paños de vidrio disuelven los límites, permitiendo que la luz y el paisaje penetren en el interior y generen una conexión cambiante con la naturaleza.
El interior se libera de elementos estructurales que obstaculicen la vista frontal. La estructura se concentra en la parte posterior para generar vistas enmarcadas —como fotografías— del paisaje. Al recorrer la vivienda, estos encuadres anticipan constantemente el exterior.
Donde la arquitectura dialoga sin fisuras con la naturaleza
Where architecture becomes a seamless dialogue with nature