Acupuntura en el paraíso
El Muelle shopping resort
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Cerberus
El Muelle resort:
Informe del proyecto
El paraíso también necesita un pequeño impulso de vez en cuando.
No hay aguas peores que las que permanecen dóciles. El sol y el excelente clima durante todo el año exigen intervenciones que respondan a las necesidades locales y mejoren el hábitat, como el control de la exposición solar, la gestión de la ventilación y la creación de nuevos destinos. Nuestro objetivo es activar los elementos adecuados para que el metabolismo natural del lugar pueda desarrollarse de forma orgánica.
Encontramos en este enfoque contenido la respuesta adecuada para El Muelle, en la isla de Gran Canaria: acupuntura en el paraíso.
– Gran Canaria, Islas Canarias.
Conquistando la ciudad
Diseño que imita la naturaleza – las olas incansables conquistando la orilla
Sería irrazonable pensar que la arquitectura no se nutre de su entorno, ya sea de forma directa, en los pequeños detalles, o de manera abstracta, a través del concepto. En este contexto, la presencia del mar es innegable, y el centro comercial, a su vez, se inspira en él. Así como el mar se percibe como un espacio sin límites, definido por la ausencia de fronteras, el edificio replica esta cualidad. La gran escala propia de los centros comerciales genera una experiencia abrumadora que depende en gran medida de una correcta organización espacial y de la distribución de los servicios.
Uno de los retos habituales consiste en encontrar una forma eficaz de presentar el espacio a los usuarios, a menudo mediante la creación de nodos y puntos focales que favorezcan un flujo fluido, trabajando desde elementos concretos hacia la experiencia global.
En El Muelle se propone una estrategia inversa: partir del conjunto del complejo como un gran espacio lleno de posibilidades, capaz de adaptarse y transformarse en función de su público. El concepto va más allá, entendiendo el edificio no solo como una pieza arquitectónica, sino como una entidad que se extiende más allá de sus límites físicos, interactuando y conquistando la ciudad de manera indirecta.
Al igual que el movimiento constante de avance y retroceso de las olas, este planteamiento define la relación dinámica entre el exterior y el interior de El Muelle. Los servicios que se ofrecen en el interior no permanecen confinados en posiciones estáticas, sino que se expanden, crecen y se proyectan más allá del edificio. De la misma forma, los espacios interiores se conciben como áreas abiertas, permitiendo libertad de movimiento y permeabilidad a través de sus fachadas, es decir, en sus límites.
La adaptación se produce de manera natural y se refleja en el uso de colores y texturas más vivos. Las actividades no quedan restringidas por fronteras rígidas, sino que disponen de superficies flexibles que permiten su transformación. Esta flexibilidad es la que dota de atractivo al gran espacio mencionado anteriormente, transformándolo de algo potencialmente abrumador en un crisol dinámico de actividades que varían no solo en el espacio, sino también en el tiempo, al acoger múltiples usos en distintos momentos.
Un corredor dinámico donde la luz y la materialidad interactúan, configurando un recorrido acogedor a través del entorno comercial. La fluidez de las formas propone una exploración orgánica del espacio.
Una terraza luminosa y abierta, con referencias al mundo náutico de los años veinte reinterpretadas desde una mirada contemporánea, transmitiendo una sensación de mar y sofisticación.
La estructura de sombra se apoya en los pilares sólidos del edificio, permitiendo el paso de la luz y la ventilación, y ofreciendo una terraza desde la que disfrutar de las vistas del paisaje marítimo de la isla.
Cada espacio ha sido cuidadosamente diseñado. El tratamiento paisajístico suaviza la amplitud del conjunto, creando un paseo agradable con vistas serenas a las embarcaciones.
La terraza se concibe como un espacio abierto que hace que el usuario se sienta en un retiro al aire libre. Las capas de colores neutros y materiales se combinan para transmitir calma.
La fluidez de las formas orgánicas, las curvas suaves y la iluminación tenue transforman este espacio comercial en un entorno acogedor, sustituyendo la sensación de inmensidad por una experiencia intuitiva y amable.
El espacio fluye
como el mar, sin
límites, siempre en
movimiento
Space flows like
the sea, without
limits, always in
motion