Qué es una casa pasiva: una vivienda diseñada para mantener confort térmico todo el año con un consumo energético muy bajo, reduciendo al mínimo la necesidad de calefacción o aire acondicionado convencional. Lo consigue principalmente con una envolvente muy bien aislada, hermeticidad, ventanas de altas prestaciones y ventilación mecánica con recuperación de calor, además de un diseño que aprovecha el sol y limita las pérdidas.
Qué diferencia a una casa pasiva de una casa convencional
En una vivienda convencional, el confort suele depender de “corregir” el interior con climatización (calefacción y aire acondicionado). En una casa pasiva, el enfoque se invierte: primero se reduce al máximo la demanda energética con el diseño y la ejecución, y después se cubre lo poco que queda con sistemas muy eficientes.
Elementos que marcan la diferencia:
Envolvente térmica muy aislada (fachadas, cubierta y suelos).
Puentes térmicos minimizados (puntos donde se “escapa” el calor o entra el frío).
Carpinterías y acristalamientos de altas prestaciones (habitualmente triple vidrio, según el proyecto).
Hermeticidad (control de infiltraciones de aire no deseadas).
Ventilación mecánica controlada con recuperación de calor.
Diseño compacto y orientación solar para aprovechar ganancias en invierno y protegerse en verano.
Cinco elementos clave de una casa pasiva
Aislamiento térmico
El aislamiento no es solo “más grosor”: debe ser continuo y estar bien resuelto en encuentros (forjados, jambas, coronaciones, etc.). Si hay discontinuidades, la demanda sube y aparecen puntos fríos.
Evitar puentes térmicos
Los puentes térmicos suelen concentrarse en cambios de material, estructuras que atraviesan el aislamiento y encuentros de fachada con forjados. Reducirlos evita pérdidas, condensaciones y problemas de confort.
Puertas y ventanas de altas prestaciones
Las ventanas son un punto crítico: su calidad y su instalación (sellados, cintas, premarcos, continuidad del aislamiento) determinan gran parte del rendimiento real.
Hermeticidad o estanqueidad
No se trata de “encerrar” la casa, sino de controlar por dónde entra y sale el aire. La hermeticidad evita corrientes, pérdidas energéticas y condensaciones en cerramientos.
Ventilación mecánica controlada con recuperación de calor
Renueva el aire de forma constante y filtra partículas, a la vez que recupera parte de la energía del aire de extracción. Esto ayuda a mantener confort y calidad del aire interior sin grandes pérdidas.
Origen del estándar Passivhaus
El estándar Passivhaus se desarrolló en 1991 por Wolfgang Feist y Bo Adamson para definir criterios técnicos que permitan viviendas con muy baja demanda energética. Entre los requisitos más conocidos se incluyen valores objetivo de demanda de calefacción, hermeticidad y energía primaria, además de un diseño que reduzca puentes térmicos.
Nota: los umbrales exactos del estándar se manejan como criterios técnicos del sistema de certificación y deben verificarse en proyecto según clima y tipología.
Cómo funciona una casa pasiva
El confort se logra por equilibrio térmico:
En invierno, la vivienda retiene el calor interior (personas, cocina, electrodomésticos) y aprovecha ganancias solares cuando el diseño lo permite.
La ventilación con recuperación reduce pérdidas al renovar el aire.
En verano, el diseño busca evitar sobrecalentamientos: protecciones solares, orientación, control de ganancias, aislamiento y ventilación planificada.
La clave es que el edificio trabaje “a favor” del confort, en lugar de depender de equipos para compensar una envolvente ineficiente.
Ventajas de vivir en una casa pasiva
Ahorro energético
Al reducir la demanda, el consumo baja de forma notable frente a una vivienda convencional. El ahorro real depende del clima, del uso, del tamaño y de la calidad de la ejecución (y de si se cumplen correctamente hermeticidad, ventanas y puentes térmicos).
Confort continuo
Temperatura interior más estable, menos corrientes y menos zonas frías o calientes, porque la envolvente reduce los “picos” térmicos.
Salud y calidad del aire interior
La ventilación con filtración ayuda a mantener un aire más limpio y una renovación constante, lo que puede ser especialmente útil si hay sensibilidad a polvo, polen o contaminación.
Sostenibilidad y huella ambiental
Reducir demanda y consumo implica menor necesidad de energía para climatizar. El impacto final depende también de los materiales, la obra y el origen de la energía, pero el enfoque de eficiencia “desde el diseño” suele mejorar el balance global.
Requerimientos habituales para considerar una vivienda “pasiva”
Más allá de un sello, hay requisitos prácticos que suelen estar presentes:
Proyecto térmico coherente (orientación, compacidad, protecciones solares).
Detalle constructivo para continuidad de aislamiento y control de puentes térmicos.
Plan de hermeticidad (capas, sellados, pasos de instalaciones).
Ventanas/puertas acordes al objetivo energético y bien instaladas.
Ventilación dimensionada y bien distribuida.
Control de ejecución (la precisión en obra es parte del “sistema”).
¿Casas pasivas o Edificios de Consumo Casi Nulo?
Un edificio de consumo casi nulo busca un nivel muy alto de eficiencia energética, normalmente ligado a requisitos normativos y a la reducción del consumo. Passivhaus es un estándar de diseño/certificación con criterios concretos centrados en demanda, hermeticidad y rendimiento del conjunto.
En la práctica:
Una casa pasiva suele ser una forma de alcanzar consumos muy bajos por diseño.
Un edificio de consumo casi nulo puede lograrse por distintas vías (combinando eficiencia y, en algunos casos, aportes renovables), dependiendo del marco aplicable y del proyecto.
¿Cuánto cuesta construir una casa pasiva?
Puede implicar un sobrecoste inicial frente a una vivienda convencional, sobre todo por:
mejores carpinterías,
más detalle en aislamiento y hermeticidad,
ventilación con recuperación,
y control de ejecución.
Ese diferencial puede amortizarse con el tiempo por menor consumo, pero depende del precio de la energía, del clima, del uso y de la calidad final de la obra.
Qué partidas suelen mover más el presupuesto
| Partida | Por qué impacta | Cómo controlarla sin perder rendimiento |
|---|---|---|
| Ventanas y puertas | Son puntos críticos de pérdidas | Elegir prestaciones coherentes con el clima y cuidar instalación |
| Hermeticidad | Requiere detalle y tiempo de ejecución | Definir capa estanca y planificar pasos de instalaciones |
| Aislamiento continuo | Evita pérdidas y puntos fríos | Resolver encuentros “difíciles” desde el proyecto |
| Ventilación con recuperación | Equipo + conductos | Dimensionado correcto y trazados simples |
¿Se puede construir una casa pasiva en España?
Sí. El enfoque se puede adaptar a distintos climas (mediterráneo, continental, etc.), siempre que el diseño responda a condiciones locales y se controle el sobrecalentamiento en verano. Lo decisivo no es “la etiqueta”, sino que la vivienda esté bien resuelta y ejecutada con criterios de diseño pasivo.
Reforma: convertir una vivienda en “pasiva” (EnerPHit)
En rehabilitación profunda, se suele hablar de EnerPHit, una variante aplicada a reformas. Normalmente implica:
refuerzo de aislamiento (a menudo por el exterior, si es viable),
sustitución o mejora de carpinterías,
reducción de puentes térmicos donde sea posible,
mejora de hermeticidad,
incorporación de ventilación mecánica.
No siempre se alcanza el mismo nivel que en obra nueva, pero sí pueden lograrse reducciones importantes si el alcance está bien definido.
¿Quién certifica que una casa es pasiva?
La certificación Passivhaus la emite el Passivhaus Institut (o entidades/técnicos acreditados, según el sistema de certificación). Para certificar, el proyecto debe cumplir requisitos técnicos y verificaciones como ensayos de hermeticidad (blower door test) y comprobación de demandas energéticas con herramientas de cálculo.
Si no hay certificación, una vivienda puede aplicar principios pasivos, pero conviene pedir evidencias: memoria energética, detalles de hermeticidad, resultados de ensayo y especificaciones reales de ventanas/aislamientos.
Cómo saber si una casa pasiva es adecuada para ti
Te encaja especialmente si priorizas:
confort estable (menos picos térmicos),
menor dependencia de climatización,
calidad del aire interior,
costes energéticos más contenidos a lo largo del tiempo.
Antes de decidir, revisa estas preguntas:
¿El diseño contempla protecciones solares y riesgo de sobrecalentamiento?
¿Hay detalles claros para puentes térmicos y hermeticidad?
¿Se contempla ensayo de hermeticidad y control de obra?
¿La ventilación está dimensionada y distribuida de forma realista?
Se ahorra tanto gas natural y electricidad como dicen
El ahorro puede ser muy alto, pero no es automático. Depende del clima, del tamaño, de hábitos de uso, del rendimiento real de la ventilación y, sobre todo, de que en obra se ejecuten bien aislamiento, sellados y ventanas. Si fallan esos puntos, el resultado se aleja de lo esperado.
Errores comunes que complican la ejecución
Diseñar “en pasivo” pero sin detalle constructivo de puentes térmicos y hermeticidad.
Invertir en equipos, pero descuidar la envolvente (ventanas/aislamiento).
No planificar pasos de instalaciones y luego perforar la capa estanca.
Ventilación mal dimensionada o con trazados complejos que generan ruidos o pérdidas.
No controlar el sobrecalentamiento en verano (sombras, orientación, ganancias internas).
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Cabana Team
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