Reformar una fachada: todo lo que debes saber

Reformar fachada implica intervenir en la envolvente exterior para mejorar su estado, su imagen y, si procede, su comportamiento térmico. Antes de empezar, define el alcance (estético vs. técnico), verifica si necesitas licencia o un trámite simplificado, y comprueba si hay limitaciones urbanísticas o de comunidad. Con un diagnóstico previo y el sistema constructivo adecuado, reduces riesgos y evitas sanciones.

Qué significa reformar fachada y por qué hacerlo

Reformar fachada no es solo “cambiar el aspecto”: puede incluir reparaciones, sustituciones, mejoras de aislamiento o restauración de elementos. Los motivos más habituales son:

  • Protección frente a humedades, filtraciones y desgaste ambiental.

  • Mejora estética y actualización del aspecto exterior.

  • Aislamiento térmico y confort interior (p. ej., SATE o fachada ventilada).

  • Eficiencia energética al mejorar la envolvente.

  • Conservación en edificios antiguos (incluidos elementos ornamentales).

Qué se puede modificar en la fachada y qué conviene revisar antes

En una reforma de fachada pueden intervenirse, entre otros:

  • Revestimientos (mortero, pintura, cerámica, piedra).

  • Grietas y fisuras (sellado, cosido, reparación de soporte).

  • Carpintería exterior (ventanas, balcones) y remates.

  • Aislamiento térmico exterior.

  • Limpieza y restauración de ornamentos o molduras.

  • Elementos decorativos o estructurales (cornisas, barandillas).

  • Sistemas de fachada ventilada u otros paquetes de mejora.

Diagnóstico mínimo antes de decidir el sistema

Antes de elegir “cómo” reformar, revisa “qué” necesita la fachada:

  • Estado del soporte (adhesión, desprendimientos, oquedades).

  • Presencia de humedades (origen y recorrido).

  • Fisuras: si son superficiales o indican movimiento.

  • Puntos singulares: encuentros, coronaciones, balcones, vierteaguas, juntas.

  • Objetivo principal: estética, durabilidad, aislamiento, o combinación.

Permisos para reformar fachada y cómo saber cuál necesitas

El permiso depende del alcance y del municipio. En la práctica, se suele encajar en estas vías:

  • Licencia de obra menor: intervención de escasa entidad, normalmente estética, sin cambios de estructura ni volumen.

  • Licencia de obra mayor: si hay modificaciones relevantes, afectación estructural, cambios de volumen, o intervención profunda en elementos comunes.

  • Comunicación previa / declaración responsable: en algunos municipios para actuaciones menos intensas.

Regla operativa: si hay dudas, consulta urbanismo antes de contratar y planificar, porque el criterio final lo determina el ayuntamiento.

Si es un edificio: aprobación de comunidad de propietarios

Si la fachada es un elemento común, la intervención debe pasar por junta (salvo supuestos muy específicos). Como orientación práctica:

  • Conservación (grietas, impermeabilización): suele requerir acuerdo con mayoría simple.

  • Mejora estética: puede exigir mayorías reforzadas (a menudo se habla de 3/5, dependiendo del tipo de actuación y estatutos).

Si dices “depende”, depende del tipo de obra (conservación vs mejora), de si afecta a elementos comunes y de lo que establezcan estatutos y normativa aplicable.

Normativa que suele entrar en juego (sin entrar en casuística)

Al reformar fachada, normalmente debes encajar en:

  • Normas urbanísticas municipales: estética, colores, materiales, alineaciones.

  • CTE: si la intervención afecta a estructura o a la envolvente térmica.

  • LOE: responsabilidades técnicas y estándares mínimos.

  • Protección patrimonial: si el edificio está catalogado o en zona protegida.

  • Normativa urbanística autonómica: según el territorio.

Documentación habitual para tramitar licencia o permiso

Lo habitual que te pedirán (ajustable según municipio y tipo de obra):

  • Solicitud oficial del ayuntamiento.

  • Memoria técnica (estado actual y actuaciones previstas).

  • Planos de fachada (alzados, secciones y detalles).

  • Presupuesto desglosado.

  • Proyecto técnico visado cuando se requiera (obra mayor).

  • Certificados o estudios (ensayos de estado, estabilidad, etc. si aplican).

  • Documento de titularidad / autorización de comunidad.

  • Pago de tasas y, si procede, fianza.

  • Si hay vía pública: permiso de ocupación (andamios, contenedores).

Técnicas y sistemas para reformar fachada: cuál encaja con tu objetivo

La elección depende del estado del soporte, del objetivo térmico y del presupuesto. Estos son los sistemas más frecuentes:

Fachada ventilada

  • Qué es: revestimiento separado del soporte con una cámara de aire.

  • Cuándo suele encajar: cuando buscas una solución “de piel” exterior con mejora térmica y buena gestión de humedad.

  • Puntos críticos: anclajes, encuentros, remates y compatibilidad con el soporte existente.

SATE (Sistema de Aislamiento Térmico Exterior)

  • Qué es: aislamiento continuo por el exterior + acabado protector.

  • Cuándo suele encajar: cuando el objetivo principal es mejorar la envolvente térmica con una solución continua.

  • Puntos críticos: preparación del soporte, fijación, mallas y detalles en huecos y coronaciones.

Enfoscado monocapa y otros revestimientos

  • Qué es: mortero de acabado sobre fachada existente (con variaciones).

  • Cuándo suele encajar: rehabilitaciones donde el soporte está razonable y buscas renovar acabado.

  • Puntos críticos: compatibilidad, adherencia, fisuración y juntas.

Rehabilitación puntual

  • Qué es: reparar zonas concretas (fisuras, ornamentos, desprendimientos) sin intervenir toda la fachada.

  • Cuándo suele encajar: cuando el problema está localizado o el presupuesto obliga a priorizar.

  • Puntos críticos: no “tapar síntomas”; si el origen es humedad o movimiento, hay que resolver la causa.

Tabla rápida: elegir sistema según criterio

CriterioMejor encaje habitualQué verificar antes
Prioridad estética con obra limitadaRevestimiento / monocapaAdherencia y patologías previas
Subir aislamiento térmicoSATE o ventiladaPuentes térmicos y detalles en huecos
Humedad recurrenteVentilada o solución con gestión de vaporOrigen de humedad y remates
Edificio antiguo con ornamentosRehabilitación/restauración + solución compatibleEstado de soporte y protección patrimonial
Actuación por zonasRehabilitación puntualQue no sea un problema sistémico

Pasos para ejecutar la reforma de fachada (de principio a fin)

  1. Inspección y diagnóstico del estado de la fachada.

  2. Definir alcance y objetivos (estética, reparación, aislamiento, mixto).

  3. Decidir sistema constructivo y detalles clave (encuentros y remates).

  4. Proyecto/memoria técnica según exija el caso.

  5. Tramitación municipal y, si procede, aprobación de comunidad.

  6. Contratar empresa especializada y definir seguridad/medios auxiliares.

  7. Ejecución con supervisión técnica.

  8. Control de calidad (soporte, fijaciones, acabados, puntos singulares).

  9. Cierre de obra y documentación final (certificado final si aplica).

  10. Inspección municipal si corresponde.

Qué pasa si reformo la fachada sin permiso

Los riesgos típicos por ejecutar sin el trámite correcto:

  • Multas por obras sin autorización.

  • Paralización de obra.

  • Obligación de revertir al estado anterior (con coste).

  • Problemas en seguros, ventas o tasaciones.

  • Conflictos con la comunidad si es un edificio.

Errores comunes que complican la ejecución

  • Empezar por el acabado sin diagnóstico (p. ej., pintar sin resolver humedades).

  • No cerrar el criterio de permiso/licencia antes de contratar y planificar.

  • No detallar encuentros y remates (huecos, coronación, balcones), donde nacen muchos fallos.

  • Elegir sistema por “tendencia” y no por compatibilidad con soporte y objetivo.

  • Falta de coordinación con comunidad (si aplica) y cambios de alcance a mitad de proceso.

Consejos prácticos para estudios de arquitectura

  • Apoya la propuesta con imágenes/visualizaciones para facilitar acuerdos.

  • Coordina desde el inicio con urbanismo para evitar retrabajos.

  • Incluye la gestión de permisos como parte del alcance del servicio.

  • Entrega documentación clara y completa, alineada con la normativa local.

  • Comunica plazos realistas (los tiempos pueden variar mucho).

  • Si hay opción de ayudas/subvenciones, trátalo como un bloque separado del proyecto (requisitos, documentación y compatibilidades), sin prometer disponibilidad.

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